Archivo para Patria

No se equivocó el poeta

Posted in Reflexionando en Canada with tags , , , , , , , , , , on junio 24, 2013 by ralexdelpino

Niagara-fallsLas Cataratas del Niágara eran una visita obligada en este viaje a Canadá. Perdérselas hubiera sido como ir a París y no ver la Torre Eiffel, o a Rio de Janerio y obviar al Cristo Redentor, o a La Habana y no retratarse en el Capitolio.

La primera vez en mi vida que medité de forma consciente sobre ese sitio fue cuando cursaba el onceno grado en la Vocacional. En ese entonces el programa de la asignatura Español-Literatura contemplaba el análisis de un poema del escritor cubano José María Heredia dedicado a tan excelso accidente geográfico. Sigue leyendo

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Reflexiones se mudan más allá del norte

Posted in Reflexionando en Canada with tags , , , , , on mayo 10, 2013 by ralexdelpino

avion-contraluzEn el momento que esté post sale publicado me encuentro a varios kilómetros de altura y alejándome cada vez más de la tierra que me vio nacer. Sí, no se asombre, gracias a las virtudes de WordPress, mientras estas líneas recorren el internet a una velocidad supersónica, yo me desplazo igual, aunque no tan rápido, hasta el norte del continente, montado en una nave de Cubana de Aviación que me transporta a la ciudad de Toronto, donde voy a reunirme con mi mamá y mis tíos. Sigue leyendo

La sorpresa que me guardó Soplillar

Posted in Ciénaga sin cocodrilos, Desde mi lente intrépido with tags , , , , on abril 1, 2013 by ralexdelpino

Soplillar/CienagadeZapata/Fidel/CeliaSanchezDesde el mismo momento en que decidí embarcarme en esa aventura de blogueros hacia la Ciénaga, mi cabeza empezó a dar vueltas pensando en todo lo que iba a vivir, experimentar y conocer.¡Vaya! -me dije en el camino de regreso a casa- menos mal que reaccioné a tiempo, porque sino me hubiera perdido algo trascendente de verdad.

Y es que en un primer momento no le hice mucho swing a la propuesta de la Tunie y Carmencita de apuntarme en el viaje. El trabajo, los Juegos Taínos o el primer cumple de mi ahijado, eran factores que se combinaban para no convencerme mucho de lanzarme a la aventura.

Pero un buen día de a principios de marzo, ni siquiera sé por qué, me levanté con el pie derecho (soy zurdo, así que la frase para mí funciona al revés) y decidí: ¡qué cará!, vámonos pa’ la Ciénaga y no mires atrás. Sigue leyendo

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