Deudas

valle-viñalesMarzo es el mes más veloz del año. Desde pequeño así siempre lo creí. Pudiera parecer raro, porque con sus 31 días resulta uno de los más largos, pero a mí siempre se me ha ido volando.

Cuando niño imaginaba los meses como personajes de historietas: agosto, un fuertón caluroso sin camiseta; noviembre, un flaco abrigado de nariz pérfida, septiembre, una maestra gorda que me obligaba a levantar temprano cada mañana; febrero, un tipo flojito….

Así, uno por uno, tenía mis protagonistas para cada mes del almanaque, y marzo, por supuesto, lo veía como un deportista incansable, siempre en su bicicleta. El de este año no ha sido la excepeción. Incluso hasta podría cambiarle el ciclo por un auto de fórmula 1, pues en un abrir y cerrar de ojos llegó a su fin, y quedé con muchas deudas, algunas de ellas con este blog.

He tenido varios posts a punta de boca, pero al final, la vagancia, el trabajo y los libros de Juego de Tronos me han hecho marginarlos a un segundo plano. Sin embargo, hoy espero saldar esa cuenta pendiente con esta especie de tres en uno.

La imagen que encabeza este texto corresponde al Valle de la Penitencia, en Viñales, Pinar del Río. Hubiera querido escribrir mucho más sobre esta reciente aventura de la guerrilla de blogueros, pero se me atragantaron las palabras ante tanta belleza. Creo que es mejor dejarles la foto para que juzguen por sí solos. Ninguna letra que pudiera plasmar aquí le haría justicia a semejante obra de arte de la naturaleza.

Allá, entre los mogotes, fui un tipo dichoso. Me rodoé de amigos que no me juzgan y me soportan a pesar de mi pesadez casi constante (bueno, ahora mismo me queda la duda de Liudmila).

Reímos, tomamos, bailamos, se dieron partidos históricos de baloncesto, jugamos a “Yo nunca he…”, algunos aguantaron hasta ver el último amanecer. Fueron cuatro días que pasaron casi como cuatro horas. Hoy no sé si debiera volver otra vez ese lugar. Lo digo por aquello de que nunca se debe regresar al sitio donde se fue feliz.

estatua-avellanedaNo se asuste. Esta foto de arriba no es tan ordinaria como aparenta. La calidad de la cámara de un celular, por muy Iphone que sea, nunca será igual a la de Roxana (mi Nikon, para los que no lo sepan aún).

El lugar corresponde a la pequeñea plazoleta donde convergen las calles General Gómez y Avellanda, en la ciudad de Camagüey. Allí se iba a concretar la genial idea de erguirle un busto-escultura-monumento a la Avellaneda, esa grande de las letras cubanas, españolas y universales a la que el 23 de marzo se le conmemoraron los dos siglos de nacida.

Ah, pero así como lo muestra la foto, la cosa se quedó. Después de levantar todo aquello en apenas unos días antes de la fecha en cuestión (sí, porque los cubanos somos finalistas a todas), cuando finalmente ya algunos respiraban tranquilos al ver que el reguero de mezcla, piedras y lozas tomaba forma, una llamada misteriosa de instancias superiores mandó a parar la inspirada construcción.

¿Pero cómo?, se preguntaban cientos de camagüeyanos indignados. ¿Qué habría provocado semejante decisión del agún decisor superior si hasta la Comisión Nacional de Monumentos lo había aprobado? Incluso la prensa local lo había anunciado con bombos y platillos.

El caso es que aún hoy no se sabe nada en concreto, o al menos al pueblo nadie le ha dado una explicación. Algunos comentan por ahí que mandaron a detener la obra porque se descubrió a última hora que la Tula había sido espía de la CIA allá por 1850.

Otros aseguran que el problema no es tan sencillo, pues llamaron de la oficina de Carné de Identidad para decir que habían detectado que la compañera se había hecho ciudadana española sin autorización, por lo que había perdido el derecho a cualquier homenaje en piedra.

Al final, por la razón que fuera, la Tula se quedó sin estatua, y Camagüey con un busto sin cabeza en medio de unas de sus más céntricas calles.

marco-raulY en esta última imagen salgo yo, a la izquierda. Un breve análisis semiótico de alguien que conozca un poco de deporte, o más específicamente de la NBA, pudiera nombrar a la instantánea como “Kobe y Pau, a la cubana”. El físico de ambos nos delata.

Pues más o menos por ahí anda la cosa. El que está a la derecha es Marco David (se pronuncia Marco Deivid), un angolano que vino a hacerse ingeniero químico a Cuba. Pero antes de empezar a estudiar esa carrera, debe pasar un año aprendiendo español.

Por suerte, el departamento de Español de la Univesidad de Camagüey está en mi facultad (o en la que fuera mi facultad), la de Lenguas y Comunicación. Y gracias a eso, convencimos a Marco de que jugara con nosotros en los Juegos Taínos, pues su habilidad en el básket no era ningún secreto.

(Para que los que no lo sepan, las facultades de donde radican las carreras de humanidades nunca han tenido grandes equipos deportivos, al menos en la rama masculina. La ausencia de hombres que practiquen deportes es un mal generalizado por todo el país. Quizás si fueran yakis o parchí las disciplinas en cuestión, tendríamos buenos competidores. En nuestra facultad, por ejemplo, éramos apenas un puñado de varones que teníamos que correr de un deporte a otro, para evitar que nos descalificaran por no presentación).

Yo no conocía a Marco, solo sabía eso, que era un buen jugador. Mas el día del primer partido se me aparece con una camiseta amarilla con ese 24 adornándola como fuego. “Kobe es una leyenda viva”, discutía en su español imperfecto con otro extranjero. Los ojitos me brillaron, jeje.

Jugamos juntos. Su calidad, obviamente, estaba por encima de la mía y la del resto del equipo, pero hicimos buena química. Pase por aquí, pantalla por allá, pick and roll, alley opps, (na, esto último ya es joderera, jaja)… Ganamos en el debut, y al terminar se acercó y me dijo, otra vez con su acento extraño: “tú y yo somos los Kobe y Pau de estos juegos”.

Y así fue. El destino no nos deparó más sonrisas. Perdimos los dos juegos siguientes y no clasificamos a la semifinal. Casi fuimos una réplica exacta de los verdaderos Lakers en la actual temporada de la NBA.

Pero hoy las derrotas no me importan. Lo que vale es que nos vestimos de oro y púrpura, y lo sentimos. La gente nos apludía y se impresionaba. Hasta las muchachitas de la facu fueron a buscar algo amarillo para estar a tono. Nunca antes se había visto un equipo jugar con tanto orgullo como en esas tres tardes.

Vi a Marco por última vez el pasado jueves, cuando terminamos el tercer juego de la clasificación y regresaba cabizbajo a su dormitorio. No alcanzamos a despedirnos, solo un pequeño gesto a la distancia. Probablemente no nos veamos más, pero dudo que alguno de los dos pueda olvidar que durante unas pocas tardes cubanas de marzo encarnamos a Kobe y a Pau.

clex vs con48

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5 comentarios to “Deudas”

  1. Con estos post hasta a mi me dan ganas de llorar, saludos a tu prima

  2. Camilo Santiesteban Torres Says:

    Caballo, tremenda nostalgia. Ahora deja eso y dime que tal te parece el último juego entre Industriales y Pinar. Por aquí están culpando a Vargas y a los árbitros, na, clásico de la afición industrialista. Quieren sacar a Vargas del equipo y hay gente que hasta está diciendo que todo es una estrategia muy bien concebida para que gane Matanzas, que eso tenía que pasar. Na que nací en la Habana pero le voy a Santiago y concuerdo con muchas personas en que la afición de industriales es una mierda. Saludos y un abrazo

    • Yo pienso que la semifinal entre Industriales y Pinar fue excelente mi hermano, hace rato no veía una pelota así, amén de los errores tácticos que se cometieron en algunos juegos, sobre todo por parte de la dirección de Industriales. En especial, pienso que ese 7mo juego lo perdió el coach de tercera, Wilber de Armas, que fue el que mandó los dos pésimos corrings eso que fueron out en home. Por supuesto que Vargas siempre va a tener gran responsabilidaden en el resultado final, porque es el director, pero me parece que no es pa quitarlo. Además no veo en La Habana a nadie capaz de reemplazarlo ahora mismo, a no ser que Anglada quiera volver a vestirse de azul, que ahí si le doy las gracias a Vargas…
      En cuanto a Matanzas, bueno tú sabes como es la gente, siempre critica cuando le cae mal algo o alguien, y ahora quieren cógersela con Mtz. Los cocodrilos fueron el mejor equipo de la temporada, en especial en la segunda fase, fueron contundentes y jugaron una pelota de calida de acuerdo con sus posibilidades. Si una virtud tiene VM32 es saber exprimir al máximo a sus peloteros. Por supuesto que llegan como favoritos a esta final, pero Pinar es un grande que sin mucha bulla siempre ha sabido mantenrse entre los mejores. Esperemos que gane el mejor de los dos y que, sobre todo se den juegos de calidad, sin broncas ni decisiones arbitrales que afecten el espéctaculo. Cualquiera que gane se lo merece, aunque yo me inclino por Matanzas. Otro abrazo pa ti mi herma….

  3. danielle laurencio gomez. Says:

    raul, mira que te pones nostalgico, pero bueno, tienes toda la razon,no escuche su dialogo, pero desde el sitio de animadora pude ver como se compaginaron, muy buen duo x cierto, yo a marcos le di animos son saber siquiera su idioma, lo que importa es que se vistio de valor y jugo para una de las “mejores” facultades de la univ en los deportes, jajajajjaa, aunq regresara cabizbajo al cuarto. muy lindo el post, deuda saldada, creo yo.

  4. Variado el tridente del post..muy bueno..Chama..lo mejor fue lo de Kobe y Pau a la cubana

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